Sociedad de Protección a los Inmigrantes Israelitas (SOPROTIMIS)

La Organización SOPROTIMIS (iniciales de Sociedad Protectora de Inmigrantes Israelitas) fue formalmente establecida el 20 de mayo de 1922 en Buenos Aires y dirigida durante muchos años por Max Gluksman, actuando el Dr. S. Halfon como secretario por un año. Ya en 1919 se intentó crear una organización de ayuda a los inmigrantes a la Argentina, como consecuencia de diversas actividades de una comisión pública popularצענטראל אידישער קאמיטעט פאר מלחמה ליידענדע און פוגרומס (Comité Israelita Central para las Victimas de la Guerra y Pogroms). Este evento y las revoluciones en Rusia causaron la emigración de numerosos judíos de Europa y su arribo a diversos países de América Latina , especialmente a la Argentina.
Durante las primeras décadas de su actividad Soprotimis abordó numerosos objetivos: ayudar al inmigrante en sus primeros pasos en el pais a conseguir trabajo sin conocer el idioma local, a aprender alguna profesión y adquirir instrumentos para ejercerla, Además se trató de ayudar al inmigrante a armar su taller o a establecerse como agricultor.
Soprotimis fundó en cooperación con la JCA (Jewish Colonization Association), además de la central en la capital del pais, filiales locales en ciudades del interior y en poblaciones cercanas a las colonias del Baron Hirsch. Su función era recibir a los inmigrantes enviados por la central de Buenos Aires o aquellos que llegaban por propia iniciativa, hospedarlos en "casas de inmigrantes" y buscarles ocupación. Además se encargaban las filiales de informar a la Central respecto a opciones locales de trabajo que pudieran ser apropiados para otros inmigrantes.
La organización se dedicó a funciones sumamente relevantes ayudando a los refugiados en Europa en la obtención de la documentación consular exigida como permisos consulares ("llamadas", "permisos de desembarco") requeridos para entrar a la Argentina, a la compra de pasajes a precios reducidos cuyo costo debía ser reembolsado a la Sociedad en mensualidades.  Asimismo, se ocupó de la transferencia de ayuda financiera de familias de la Argentina a sus parientes en Europa. Por otra parte, la organización recibía listas de inmigrantes que habían de llegar al puerto y sus fechas de arribo, datos que publicaba en los periódicos.
Toda esa obra fue realizada durante años en cooperación con otras organizaciones internacionales de ayuda a refugiados judíos en Europa (HIAS, HICEM, EMIGDIRECT) que deseaban emigrar. Para su funcionamiento y el desarrollo de sus actividades, SOPROTIMIS recibía colaboraciones financieras de otras instituciones, del público en general y de la JCA, Sociedad con la cual mantuvo un estrecho vínculo y que le proporcionaba continua ayuda económica.
La actividad de Soprotimis se expandió notablemente durante los años precedentes a la Segunda Guerra Mundial, durante ella y posterirormente hasta 1965.  Los 18.000 legajos (!) de aquel periodo que fueron examinados en el Archivo Central reflejan los esfuerzos invertidos por esta organización para asistir a miles de refugiados y desplazados, a sobrevivientes y sus familiares en todo el mundo para tratar de solucionar sus penosas dificultades y satisfacer sus desesperados requerimientos. Soprotimis continuó sus actividades, en colaboración con otras instituciones israelitas, como lo hizo después de la Gran Guerra, tratando de ayudar a la emigración  de refugiados y sobrevivientes del Holocausto a obtener los documentos necesarios, visas de ingreso a la Argentina y de tránsito a los países limítrofes y a los EEUU (“Affidavit”), cubrir los gastos del viaje y equipajes, transferir fondos a sus familiares en Europa y otras.
Con todo, gran parte de los legajos analizados en el Archivo Central se refieren a la búsqueda de familiares o conocidos provenientes de la misma localidad de origen, muchos de cuyos familiares estaban establecidos en la Argentina. Las peticiones, desde 1938 en adelante,  expresan la necesidad de ayuda económica, ropa y alimentos como asimismo posibilidades de emigración. Estas solicitudes desesperadas y urgentes llegaban de sobrevivientes esparcidos por todo el mundo (por ejemplo de Harbin y de Japón), que piden informar a sus familiares sobre su situación.